domingo, 13 de abril de 2008

Células reconvertidas continúan siendo una promesa para curar el mal de Parkinson

Por Augusto Scarella Arce

Científicos determinaron que las neuronas derivadas de células utilizadas para el tratamiento de enfermedades derivadas de trastornos sanguíneos, tienen un buen efecto en la disminución de los síntomas de mal de Parkinson.

El mal de Parkinson, es una enfermedad neurológica degenerativa que evoluciona a lo largo de los años y que suele aparecer en personas de edad avanzada. En esta enfermedad, la destrucción progresiva de una región específica del cerebro, provoca la aparición de síntomas cada vez más graves que pueden llegar a producir la muerte del paciente.

Un equipo liderado por el Doctor Marius Wernig perteneciente al laboratorio del investigador Rudolf Jaenisch, del Instituto de Tecnología de la Universidad de Cambridge, reprogramaron células de piel de ratón en cultivo para revertirlas al estado pluripotente.
Estas células llamadas "iPS", son capaces de originar cualquier tejido del organismo, y fueron tratadas in vitro para convertirse en precursores neuronales. Los ensayos preliminares demostraron que, una vez trasplantadas en el cerebro de fetos de ratón, las células se integraban en la estructura nerviosa como neuronas o células acompañantes.
Los científicos han producido células similares pero no idénticas a las células madre embrionarias a las que denominan células madre pluripotentes inducidas (iPS, según sus siglas en inglés). Estas células son consideradas "pluripotentes" por su capacidad para diferenciarse en la mayoría de los tipos de células. Los científicos han utilizado cuatro componentes químicos que ya emplearon el año pasado para conseguir iPS a partir de células de ratón adulto.

El siguiente paso para evaluar su posible utilización en el tratamiento del Parkinson fue evaluar su potencial terapéutico. Para ello, los científicos obligaron a las iPS a generar neuronas dopaminérgicas, las que están alteradas en los pacientes. A continuación, las trasplantaron en el cerebro de ratas a las que se había inducido una versión artificial de la enfermedad. Ocho de nueve animales mejoraron en los tests de comportamiento.

Pese al aparente buen resultado, son varias las dudas que deben resolverse antes de probar en humanos. Una de ellas, es que los científicos aún no saben si las neuronas transplantadas necesitan de conexiones eléctricas en el cerebro del receptor o si sólo es necesario un reordenamiento de la dopamina al interior de éste.

Otros hechos peligrosos, como el riesgo de la formación de un tumor entre células nerviosas incompletamente diferenciadas, es el trabajo que actualmente absorve a los investigadores pese a que el optimismo se mantiene inquebrantable en ellos, como lo refleja Ted Dawson, jefe del Centro de Investigación de la enfermedad de Parkinson dependiente de la Universidad John Hopkings, ubicada en Baltimore, Estados Unidos, quién remarcó que "si los problemas se pueden resolver, el tratamiento del Parkinson a través de células iPS revolucionarán la manera actual de tratar la enfermedad".

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